Problemas de succión: clave para evitar dolor y asegurar buena nutrición
¿Está comiendo o solo está pegado? Claves sobre la succión del bebé durante la lactancia
Una de las dudas más comunes cuando se empieza a amamantar es:
“¿Mi bebé realmente está tomando leche o solo está usando el pecho como chupón?”
Saber reconocer cómo succiona tu bebé es fundamental para que él reciba suficiente leche y para que tú no termines con el pecho adolorido o agrietado. Aquí te explicamos de forma sencilla las dos formas de succión que puede tener tu bebé, por qué ambas son importantes, y qué hacer si notas dificultades.
¿Qué es la succión y por qué es tan importante?
La succión es el mecanismo que el bebé utiliza para extraer la leche del pecho. Pero no todas las succiones son iguales.
Hay dos tipos:
1. Succión nutritiva: cuando está tomando leche
Este tipo de succión es la que el bebé usa para alimentarse realmente.
¿Cómo la reconoces?
El bebé succiona lentamente y hace pausas regulares (porque está tragando leche).
Puedes ver y/o escuchar cómo traga.
Sus mejillas se ven redondeadas, no hundidas.
Se nota que el pecho se vacía.
Después de un rato, el bebé se relaja o se duerme satisfecho.
Este tipo de succión estimula bien el pecho, produce más leche y asegura que el bebé esté bien alimentado.
2. Succión no nutritiva: cuando busca consuelo o estimula
Esta succión es más rápida, rítmica y superficial. No tiene pausas largas ni traga leche. El bebé solo succiona para:
Calmarse.
Dormirse.
Sentirse cerca de mamá.
Estimular el flujo de leche (como antes de una bajada).
Aunque no saca leche, también es muy importante, porque ayuda a relajar al bebé y a fortalecer su boca.
Los reflejos clave en la alimentación
Los bebés tienen reflejos naturales que facilitan su alimentación desde el nacimiento:
- Reflejo de succión → Se activa al tocar sus labios con un objeto.
- Reflejo de búsqueda → El bebé mueve la cabeza en dirección del estímulo.
- Reflejo de mordedura → Responde presionando las encías.
- Reflejo nauseoso → Protege contra atragantamiento.
¿Qué pasa cuando hay un problema de succión?
Algunos bebés pueden tener dificultades para succionar bien. Esto puede causar:
Dolor en el pezón.
Grietas o lesiones.
Que el bebé se quede mucho tiempo al pecho pero no se alimente bien.
Que la mamá produzca menos leche.
Que el bebé no gane peso como debería.
Las causas pueden incluir:
Frenillo lingual corto (anquiloglosia).
Inmadurez neurológica o succión débil (en prematuros, por ejemplo).
Mal agarre o mala postura al pecho.
¿Qué hacer si notas que tu bebé succiona mal?
Asegúrate de que la boca cubra gran parte de la areola, no solo el pezón.
Verifica que no se escuche chasquido ni se vea que traga aire.
Observa si alterna succión nutritiva y no nutritiva.
Prueba otras posiciones (posición biológica, balón de rugby, acostada, etc.).
Consulta a una asesora de lactancia o personal médico capacitado si hay dolor persistente, poca ganancia de peso o frustración.
Acompañar a tu bebé en este proceso es fundamental. Si identificas dificultades, consulta con un especialista para mejorar la lactancia y garantizar un crecimiento óptimo.
🌟 Tu bebé tiene el instinto de succión, solo necesita el apoyo adecuado para desarrollarlo al máximo. ¡Confía en el proceso y disfruta la conexión única que brinda la lactancia materna!
En resumen:
La succión nutritiva es cuando el bebé realmente se alimenta; la no nutritiva es cuando succiona por consuelo o para estimular.
Ambas son normales e importantes.
Aprender a diferenciarlas te ayuda a saber si tu bebé se está nutriendo bien.
Si hay dolor, dificultad o dudas, no estás sola: busca apoyo y asesoría.
La lactancia es un aprendizaje mutuo. Poco a poco tú y tu bebé se entienden mejor, y cada toma será más efectiva y más amorosa.
En este link podrás encontrar un video sobre técnica de amamantamiento:

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