Prematuros y lactancia
Cuando un bebé llega antes de tiempo (antes de las 37 semanas de gestación), muchas cosas pueden cambiar, pero hay algo que no cambia: lo mejor que puedes darle es tu leche. Incluso si tu bebé no puede succionar de inmediato, la leche materna sigue siendo el alimento ideal, especialmente cuando es prematuro.
¿Sabías que la leche de una madre de bebé prematuro es diferente a la de una madre de bebé a término? ¡La naturaleza es sabia y adapta la leche a las necesidades exactas de tu bebé!
¿Por qué es tan importante la leche materna en un bebé prematuro?
La leche materna se adapta a las necesidades del bebé. Y en el caso de los prematuros, ¡la naturaleza es aún más sabia!
El cuerpo de mamá produce una leche especialmente diseñada para los bebés que nacen antes de tiempo, con una fórmula exacta de nutrientes y defensas que no puede ser igualada por ningún otro alimento.
Durante los primeros días después del parto, lo que produce el pecho se llama calostro, y es como una "vacuna líquida". En las madres de prematuros, este calostro tiene una fórmula aún más concentrada y poderosa.
Aquí te explicamos sus componentes más importantes:
1. Proteínas: para crecer y proteger
Contiene un 20% más nitrógeno total (esto incluye proteínas esenciales).
Tiene más proteínas que la leche madura, necesarias para formar músculos, órganos y tejidos.
Aporta enzimas digestivas activas que ayudan a tu bebé a absorber mejor los nutrientes.
Incluye lactoferrina, que combate bacterias y ayuda a absorber el hierro.
2. Grasas: para el cerebro y la energía
Más ácidos grasos de cadena larga (como el DHA): vitales para el desarrollo cerebral y la visión.
También contiene grasas de cadena media y corta, fáciles de digerir, ideales para un intestino inmaduro.
Fosfolípidos y colesterol: necesarios para el desarrollo del sistema nervioso.
Tiene lipasa activada por sales biliares, una enzima que ayuda a digerir mejor las grasas.
3. Componentes inmunológicos: protección natural contra infecciones
Inmunoglobulina A (IgA): recubre el intestino del bebé como una barrera contra virus y bacterias.
Citocinas e interleucinas (como IL-6, IL-10, TGF-β): regulan la inflamación y refuerzan la inmunidad.
Macrófagos y neutrófilos vivos: células que actúan como "soldaditos" del sistema inmune.
Oligosacáridos: alimentan bacterias buenas del intestino.
Probióticos naturales: ayudan a formar una flora intestinal saludable.
Además, ayuda a prevenir enfermedades graves como la enterocolitis necrotizante, frecuente en prematuros.
¿Qué pasa si no puede tomar directamente del pecho?
Muchos prematuros no pueden succionar bien al principio. Pero eso no significa que no puedas alimentarlo con tu leche. Aquí te decimos cómo:
Extrae tu leche desde las primeras horas después del parto (idealmente dentro de la primera hora).
Puedes usar un extractor manual o eléctrico, preferiblemente de grado hospitalario.
Ofrécele tu leche con ayuda del personal médico: con vasito, jeringa, sonda o mediante un suplementador.
Si tu hospital tiene un banco de leche humana, pregunta cómo puedes usarlo (y también cómo donar si deseas).
La frecuencia también importa: trata de extraer leche cada 2-3 horas, como si tu bebé estuviera mamando.
¿Cómo saber si está creciendo bien?
El peso del bebé prematuro no sube rápido al principio, y eso puede angustiar. Pero el equipo médico medirá su progreso día con día.
Vigilan:
Gramos ganados por semana.
Tolerancia a la leche (que no vomite ni tenga distensión abdominal).
Número de evacuaciones y orina.
Comportamiento general (si está alerta, duerme bien, succiona mejor).
Aunque al principio parezca lento, con leche materna se ha visto que los prematuros toleran mejor la alimentación, tienen menos infecciones y se desarrollan mejor neurológicamente.
En resumen:
La leche de una mamá de prematuro es una leche especial, poderosa y única.
Tiene más proteínas, grasas específicas y defensas que cualquier fórmula.
Aunque tu bebé no succione al principio, puedes sacarte la leche y ofrecérsela.
Tu leche es medicina, alimento y protección, todo en uno.
Confía en tu cuerpo, busca apoyo, y recuerda que estás haciendo lo mejor que puedes. Tu leche es justo lo que tu bebé necesita para salir adelante.

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